Agosto 2009 - Tierra y cielo.
Una tarde más, de vuelta a casa, esta vez a León. Me gusta viajar al final de la tarde, por que a veces, pasan cosas como ésta, y estar allí es un premio. Y un premio importante esta vez! Como un sello de lacre que cierra una carta especial, así fue esta puesta de sol. Media hora de paz, parado en una recta infinita, sentado en la cuneta, y esperando dar la vuelta al reloj de arena. (Sólo, como el torreón medieval que unos minutos después, eclipsaría los últimos instantes de luz....pero eso...es otra foto ;)
Septiembre 2009 - La Berrea
Cada año, el estruendo salvaje de un mundo natural que sobrevive, a pesar de todo, se manifiesta en los rincones de nuestros valles, obligando a recordar, durante su eco, que ellos estaban allí antes; estrellando en el vacío su poderoso mensaje, contra oídos ciegos, apurando su aliento hasta la última reverberación de sus instintos, ignorantes de que todo ha cambiado. Cada año por estas fechas, cegados, braman y se saben poderosos, y entonces todo lo demás no importa, lo sienten, lo proclaman, viven.












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